viernes, 22 de julio de 2011

¿Y… SI NO LO LOGRO?



"¿Y… si no lo logro?"

"Seguramente lo voy a arruinar…"

"No lo merezco, no es para mi"

¿Te suena familiar? ¿Te has visto lidiando con estas vocesitas?
Son tus demonios que participan en uno de los dialogo más destructivos jamás creados y su puesta en escena justamente corre en tu cabeza. Esto es el auto-saboteo.



Existen muchas maneras de autosabotearnos y desafortunadamente, pocas veces nos damos cuenta de que nos estamos auto-saboteando.

La mente humana es fascinante, creativa e ingeniosa, pero cuando se trata de rebelarse, puede convertirse en tu peor enemigo. 
Es contradictorio, cientos de personas se esfuerzan día a día para alcanzar sus objetivos, y cuando están a punto de lograrlo, un programa mal intencionado se activa y tira por la borda cualquier esperanza.

Estos son algunos ejemplos de auto-sabotaje:

Estás esperando una llamada muy importante, de una persona que puede mejorar tu vida y se te olvida prender tu celular.

Te preocupa tanto quedar bien con la gente o evitar ser criticado por los demás, que nunca haces lo que a ti te gustaría hacer.

Estás en un tratamiento médico y constantemente se te olvida tomar tus medicinas.

Estas a dieta, pero la rompes constantemente diciéndote:"Ahora si la empiezo bien, el próximo lunes".

Quizás pienses que un olvido o llegar tarde, puede ser normal en esta época de tráfico y estrés y que no necesariamente significa, que te estás auto-saboteando.

Esto puede ser cierto, si sólo sucede muy de vez en cuando y si casi siempre logras tus metas.

Pero si sucede con frecuencia o si por algún motivo que no conoces, quieres hacer cosas y no puedes o te esfuerzas en lograr cosas y no las obtienes, es muy probable que te estés auto-saboteando.

Cuando no obtenemos lo que deseamos, generalmente pensamos que:
  • Tenemos mala suerte,
  • somos víctimas de las circunstancias,
  • lo que tenemos que hacer, es demasiado difícil,
  • la culpa de nuestros errores o fracasos la tienen los demás,
  • la gente se aprovecha de nosotros,
  • no entendemos qué es lo que nos pasa.

Generalmente, cuando nos auto-saboteamos, no nos damos cuenta de que lo estamos haciendo y mucho menos de por qué lo hacemos.

La causa del auto-sabotaje es inconsciente y creemos que:
  • Realmente se nos olvidaron las cosas,
  • si rompimos la dieta, volvimos a fumar o gastamos el dinero que teníamos ahorrado para algo importante, fue porque no lo pudimos evitar o por falta de fuerza de voluntad,
  • si no nos dio tiempo de hacer lo que teníamos que hacer, fue por un mal cálculo, porque estábamos seguros de que íbamos a poder hacerlo todo.

Siempre tenemos una justificación, aparentemente lógica, que explique nuestro comportamiento.

Este virus mental de auto-saboteo, no se forma de la noche a la mañana, consiste es una severa programación que toma años en donde se recopila lo peor de las ideas y opiniones del medio ambiente, y se interna en nuestro sistemas de creencias de forma desapercibida. La cultura en la que nacimos, las creencias adoptadas y otros hábitos son en parte responsables.
Hacer una “limpieza” mental exige claro dominio de nuestros pensamientos, al final del día, eres responsable de los mismos, la buena noticia es que tú tienes la última palabra.

martes, 12 de julio de 2011

LAS VACACIONES

¡Y llego el verano! 
Sol, arena y mar. Quizá sea el tiempo esperado por muchos para descansar y relajarse, para convivir con las amistades o con la familia. Este es definitivamente el panorama ideal. Sin embargo, algunas veces, las tan esperadas vacaciones pueden llegar a tomar un sabor algo amargo para algunas personas.

En algunas parejas, por ejemplo, es común que puedan llegar a ocurrir discusiones e incluso separaciones, y ésto se debe, a que muchas veces durante este tiempo existe mayor convivencia con el otro. 
Es habitual que una pareja se de cuenta que su relación ha muerto o esta por morir, en aquellos meses en los que se convive mas tiempo y se comparten más horas en común con el otro. Ocurre con frecuencia, que las parejas noten que han dejado de compartir cosas en común, durante estas épocas. 

Para otras personas que tienen una fuerte relación con su trabajo, es posible que no disfruten tanto de tener este tiempo libre, ya que tienen una dependencia a los horarios de oficina, que cuando no están trabajando o haciendo algo pueden llegar a sentirse mal. Por eso muchas veces se encuentran revisando sus correos constantemente o alertas a cualquier llamada que pueda tener algún signo laboral. Una persona adicta al trabajo es aquella que está en una pista de esquí hablando de volver al trabajo, mientras que el trabajador sano está en el trabajo soñando con estar en una pista de esquí.

Durante las vacaciones, tenemos más tiempo para pensar, y es común que salgan a la luz aquellas cosas que no nos gustan de nosotros, heridas del pasado, o proyectos que no hallamos concretado, y con ello surjan sentimientos de tristeza y desesperanza.

Si algo es esto te parece familiar, recuerda que tienes en tus manos la opción de hacer de éstas vacaciones algo diferente. 
Aprovecha este tiempo y ocúpate en hacer cosas que siempre has querido hacer y quizá hayas pospuesto; como salir de viaje, arreglar la casa, ordenar el closet, hacer ejercicio, visitar a una amiga, leer un buen libro, ir a un spa.

Recuérdate que te mereces tener un tiempo para estar tranquilo y sin preocupaciones de la oficina, para distraerte, disfrutar, descansar y cargar pilas. Tu tienes la opción todos los días de decidir como estar. 


¿Que harás en tus vacaciones?

sábado, 2 de julio de 2011

EL PODER DE LAS AFIRMACIONES POSITIVAS


"Obtener el empleo", "Bajar de peso", "Hacer ejercicio"... suenan a aquellos propósitos que decimos o pensamos, mientras brindamos por el año nuevo... Al día de hoy, ¿cuántos de éstos deseos o propósitos realmente logramos alcanzar? Y ¿de qué manera podemos lograrlo?

De repente se escucha mas frecuentemente estas dos palabras "Afirmaciones Positivas". 

Son muchos los libros de autoayuda que sugieren que estas afirmaciones nos permitirán alcanzar aquello que deseamos, así como cambiar aquello que no nos gusta. Pero ¿realmente son efectivas? 


Varios estudios indican su efectividad, siempre y cuando, se realicen de forma correcta. Esto significa decirlas estando completamente concentrados, ya que muchas veces podemos intentar realizar estas afirmaciones al mismo tiempo que realizamos otras actividades y quizás mientras otros muchos pensamientos nos bombardean. De esta manera es poco probable ver algún avance.

El beneficio principal de estas afirmaciones no son precisamente, de que por arte de magia ocurrirá aquello que espero o que deseo... si no, que neuronalente se creen nuevas conexiones que nos permitan cambiar nuestras pautas de pensamiento habituales, que finalmente tendrán un impacto en nuestras acciones, actitud, enfoque y nuestra forma de relacionarnos con nuestro entorno, entre otras.

En cambio, el impacto será mucho mayor, si realizamos este ejercicio estando frente a un espejo, en un momento en el que disponemos del tiempo suficiente y nos sentimos tranquilos y relajados. De esta manera podemos estar completamente concentrados mientras lo realizamos.

Pongamos un ejemplo...

"Una persona desea ser promovida en su trabajo por lo que realiza las afirmaciones positivas de manera correcta."
¿Qué sucede si a pesar de que que nuestras afirmaciones sean correctas no obtengo lo que deseo? 


Aquí es importante tener claro lo siguiente:
  1. Antes que nada, es importante estar conscientes de que los cambios no son automáticos. Se necesita de constancia durante cierto tiempo. 
  2. Así mismo, tampoco con nuestras afirmaciones podemos manipular a alguien a tomar decisiones en contra de su voluntad. En el ejemplo anterior, que el jefe decida por arte de magia promover a esta persona. Sin embargo, por hacer este cambio en el pensamiento, nuestras conductas sí pueden verse impactadas. Por lo que en el ejemplo, es probable que el trabajo de ésta persona sea más eficiente y permita mejores resultados que antes. Lo que a la larga le permita obtener la promoción.
  3. Es importante cuidar que los pensamientos negativos, y sobretodo aquellos que están en contra de aquello que queremos lograr no se estacionen en nuestra cabeza. Por ejemplo querer hacer ejercicio mientras se piensa "que flojera", "tengo sueño". Ya que es como si quisiéramos ir a bailar e ir al cine al mismo tiempo. Ademas se convertiría mas en una tortura que en un apoyo para estar motivado. Esto en cambio puede bloquear el efecto que queremos lograr.
Las "afirmaciones positivas" deben estar compañadas de la "acción". Ésto es, realizar las acciones encaminadas al objetivo deseado. Seguramente no se obtendrá el mismo efecto realizar la "afirmación positiva" para hacer ejercicio desde la cama, que mientras nos ponemos los tenis y salimos al parque.
 
Anímate a intentarlo!!!